He de deciros -a los pocos pero bien avenidos que me leéis- que este mes de julio me voy a Dublín, capital de Irlanda, a trabajar como monitor; o como ellos lo llaman: group-leader. Durante un mes estaré al mando de una caterva de chiquillos que ya no lo son tanto, y que seguro me deparan alguna que otra sorpresita en forma de trastada. Pero bueno, son cosas de la edad jejeje. Los chavales de 16 años es lo que tienen.
El caso es que el curro de monitor en Irlanda es bastante duro, aunque cualquiera que lo haya hecho sólo puede contar maravillas. Y es que lo malo se olvida cuando llevas unos días en España y recuerdas con añoranza el cielo eternamente nublado; los claros donde de repente se colaba algún rayo de sol; la lluvia incipiente sobre nuestros chubasqueros de Penny's; las horas muertas en la sala de profesores -nosotros, como monitores, ni somos alumnos ni profesores, pero en algún sitio nos tienen que meter jejeje-; las partidas a ping-pong entre monitores; las excursiones a lugares increíblemente verdes, increíblemente limpios e increíblemente fotogénicos; las pintas de Guinness (por lo menos una al día, preferiblemente al terminar la jornada laboral); y sobre todo Riverdance.
La primera vez que pisé suelo irlandés fue en julio del año pasado: mi primera vez en el mundillo del monitor. La verdad es que fueron 3 semanas intensas, estresantes a más no poder pero me lo pasé pipa. Y espero que este año también. De momento os dejo con unas cuantas fotos de mi estancia el año pasado en Dublín, Baile Átha Cliath para los amigos.
El caso es que el curro de monitor en Irlanda es bastante duro, aunque cualquiera que lo haya hecho sólo puede contar maravillas. Y es que lo malo se olvida cuando llevas unos días en España y recuerdas con añoranza el cielo eternamente nublado; los claros donde de repente se colaba algún rayo de sol; la lluvia incipiente sobre nuestros chubasqueros de Penny's; las horas muertas en la sala de profesores -nosotros, como monitores, ni somos alumnos ni profesores, pero en algún sitio nos tienen que meter jejeje-; las partidas a ping-pong entre monitores; las excursiones a lugares increíblemente verdes, increíblemente limpios e increíblemente fotogénicos; las pintas de Guinness (por lo menos una al día, preferiblemente al terminar la jornada laboral); y sobre todo Riverdance.
La primera vez que pisé suelo irlandés fue en julio del año pasado: mi primera vez en el mundillo del monitor. La verdad es que fueron 3 semanas intensas, estresantes a más no poder pero me lo pasé pipa. Y espero que este año también. De momento os dejo con unas cuantas fotos de mi estancia el año pasado en Dublín, Baile Átha Cliath para los amigos.























4 linguocomentarios:
It looks like you've already seen everything!
¡Hey, que chulo el viaje!
Llegué a tu blog por casualidad y... las casualidades siguieron: soy valenciana y tengo algunos amigos en Segorbe.
Un saludo.
Gracias por el link! A ver si mi experiencia es igual de buena... y puedo estar bastante tiempo con mi dublinés favorito! Un beso ^^
Muy buenas fotos, Vicente.
¿Qué tendrá ese país, que nos enamora? Jajajajaja... :D
Un abrazo hibernófilo,
Chesús
Publicar un comentario en la entrada